Edad
La juventud es una religión de la cual uno siempre acaba por apartarse.
La gente achaca sus males a la generación anterior, porque sólo le queda otra opción.
En la boca del viejo todo lo bueno fue, y todo lo malo es.
A los veinte años, reina la voluntad; a los treinta, el ingenio, y a los cuarenta, el juicio.
En realidad nunca crecemos. Sólo aprendemos a comportarnos en público.
No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mÃ, sino por los pocos que tengo por delante.
Se dan buenos consejos cuando la edad impide dar malos ejemplos.

