Promesa
Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.
- Francisco de Quevedo y Villegas
Las promesas son olvidadas por los prÃncipes, nunca por el pueblo.
Ambos se dañan a sà mismos: el que promete demasiado y el que espera demasiado.
La mejor forma de cumplir con la palabra empeñada es no darla jamás.
Las muchas promesas disminuyen la confianza.
Más vale un "toma" que dos "te daré".

