Esopo
Cuando se necesitan brazos, el socorro en las palabras no sirve de nada.
El consejo dado a un necio es como perlas arrojadas al muladar.
La insignificancia es siempre una garantÃa de seguridad.
La rueda más estropeada del carro es la que hace más ruido.
Las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada.
Mejor es morir de una vez que estar siempre temiendo por la vida.
Una vez llegada la desgracia, de nada sirve quejarse.

