Georges Benjamin Clemenceau
El hombre absurdo es el que no cambia nunca.
Eso que llaman verdad no es más que la eliminación de errores.
La guerra es un asunto demasiado grave para confiárselo a los militares.
Los tontos no gustan de admirar las cosas sino cuando llevan una etiqueta.
Manejar el silencio es más difÃcil que manejar la palabra.
Todos los cementerios del mundo están llenos de gente que se consideraba imprescindible.

