Virtud
Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua.
Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas.
En las adversidades sale a la luz la virtud.
La virtud resplandece en las desgracias.
La primera virtud es frenar la lengua, y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse.
Desgraciadamente, hay virtudes que sólo los ricos pueden cultivar.
El lenguaje artificioso y la conducta aduladora rara vez acompañan a la virtud.

