Multitud
No siempre es la multitud la poseedora de la verdad absoluta.
La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.
La tiranÃa de una multitud es una tiranÃa multiplicada.
Nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada.
La multitud no envejece ni adquiere sabidurÃa: siempre permanece en la infancia.
La opinión de toda una multitud es siempre más creÃble que la de una minorÃa.
Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.

